El desarrollo sostenible implica retos para el estado y mejoras para la población

Por Mónica Torresano Melo

El desarrollo sostenible -DS- es “satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las generaciones del futuro para atender sus propias necesidades” (ONU, 1987), promoviendo el logro de un equilibrio entre el desarrollo económico, el desarrollo social y la protección del medio ambiente. Esto implica que el modelo económico de un país o una empresa, por ejemplo, deben construirse desde una mirada sistémica y holística.

En el 2015 se aprobó la Agenda 2030, con 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible -ODS- que tienen 169 metas y más de 200 indicadores. Los ODS se convierten en un marco referencial integral aplicable a todos los países, respetando la realidad y las prioridades de cada uno. Además, estos traen consigo enormes oportunidades para mejorar el bienestar y la calidad de vida de la población, pues invitan a tomar acción sobre diversos aspectos como: pobreza, hambre, educación, salud, des-igualdad, cambio climático, cuidado y protección del ambiente, recursos como el agua, innovación, producción y consumo responsable, así como ciudades y comunidades sostenibles, entre otros.

El DS es posible alcanzar si trabajan de manera de manera conjunta y articulada los actores sociales (el Estado, la empresa y la sociedad civil), cada uno desde su rol institucional. El Estado, como actor importante se enfrenta a varios retos, tales como:

Generar visión de sostenibilidad: me-diante el alineamiento de la planificación gubernamental, ya sea nacional o local a los ODS y sus metas, con entidades esta-tales que reconoce su aporte al DS.

Participación para el desarrollo sostenible: desde el proceso de planificación, hasta la implementación, el monitoreo y la evaluación de las estrategias y acciones planteadas. Para lo cual se requiere un diálogo abierto, transparente y de escucha atenta.

Construcción de política pública con visión de sostenibilidad: que permita que el Estado promulgue políticas públicas que consideren la interrelación entre los aspectos económicos, sociales y ambientales.

Creación de capacidades institucionales: instruyendo a los servidores públicos para que conozcan el alcance y las oportunidades del DS. Además, se necesita de instituciones con capacidades, competencias, objetivos, así como con estructura, sistemas, procesos y procedimientos para responder a retos de sostenibilidad.

Revisión del marco legal: que alineado a instrumentos internacionales debe permitir no solo que se regule, sino que también se incentive las prácticas asociadas al DS. 

Generación de conocimiento y medición de avance: realizando estudios para identificar los avances sobre la sostenibilidad, para tomar decisiones informadas. Además, el Estado debe medir los indicadores de los ODS. 

En fin, es el momento en que seamos hoy los cocreadores de un futuro con oportunidades para todos, mediante nuestra participación activa en el proceso de construcción de una sociedad diferente, donde la población no sea indiferente a los grandes problemas del mundo.

“Desde donde veamos, vivamos o interprete-mos la democracia, es una prioridad encontrar espacios de aprendizaje, discusión y proposición de ideas”.
Camila Restrepo PGLP 2012
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